Opinión

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El greenwashing y otros cuentos 

Coca Cola gana el Premio de Salvamento Marítimo a la mejor contribución al ODS 14 respecto a la conservación de nuestros mares por su proyecto Mares Circulares, a través del cual retira del mar menos de un 0,0000001% del plástico que produce anualmente. Esto la convierte en ganadora de otro premio mucho más importante a nivel global: ser la empresa que más contamina los mares con sus botellas y tapones, con una producción de 108.000 millones de botellas al año. También Loro Parque, un delfinario que gana mucho dinero gracias a orcas y delfines que mantiene en cautividad para un espectáculo de ocio de dudosa calidad educativa, se ha subido al carro de las campañas contra el plástico. 

Y es que una campaña de marketing a base del trabajo de voluntarios es tan barata como tentadora. Porque haciendo enormes esculturas de plástico retirado del mar por ingenuas manos voluntarias, evitamos hablar de temas un poco más complicados y que están afectando de forma decisiva a la vida marina. Mientras se invierten recursos en campañas de imagen, se sigue sin cuestionar el hecho de que sigan existiendo espectáculos denigrantes con cetáceos, que sufren lamentables consecuencias a causa de vivir en cautividad. Mejor seguir recogiendo plásticos de la orilla para salvar los océanos, mientras por otro lado se fomenta que siga existiendo un negocio tan lucrativo como la captura de animales salvajes a los que se aparta de su entorno natural para someterlos a un verdadero calvario el resto de sus vidas.

Disa, un monopolio en las Islas Canarias que ha frenado por todos sus medios el desarrollo de las energías renovables, valiéndose de mentiras por ejemplo para implantar el gas como modelo de energía limpia. Ahora con una guagua ambiental y poniendo banderas y gorras a los niños durante una suelta de tortugas en las playas para tener las mejores fotos de lavado de imagen con las caras inocentes de nuestros menores. Parece que es el salvador del medio ambiente que ha explotado sin escrúpulos. 

Y así, políticos, técnicos, representantes de nuestras universidades e investigadores posan sonrientes junto al logo de Coca Cola, Loro Parque o Disa. Igual que los delfines hacen su espectáculo a cambio de pescado, aquellos lo hacen a cambio de financiación para distintos proyectos científicos a los que nunca se les exigirá un rendimiento más allá de la foto de rigor para el periódico local. Y comercian con el buen nombre de las instituciones públicas creando confusión en los ciudadanos que de buena fe dan por hecho que al ir acompañados de una institución estas empresas han cambiado y se han concienciado. 

Pero tenemos una mala noticia, la situación insostenible de los océanos no se va a solucionar a base de campañas de marketing; esto requiere un cambio de consciencia, mentalidad y de modelo de consumo. 

No necesitamos campañas de marketing de Coca Cola, Fundación Loro Parque, Fundación Disa y Ecoembes (Asociación de productores de plástico, que no ONG). Lo que necesitamos realmente es que empiecen a mojarse por el océano al que tanto dicen amar. 

No necesitamos una Estrategia Canaria del Plástico anunciada a bombo y platillo, que al final se convierte en papel mojado porque ni siquiera se han instalado fuentes en las oficinas públicas, primer paso para empezar a reducir la enorme cantidad de residuos que generamos diariamente.

Lo que necesitamos realmente es que las aguas residuales no lleguen al mar sin al menos un tratamiento secundario.

Es necesario plantearse alternativas al reciclaje, que ya se ha visto que en España funciona muy mal, y plantearse un sistema de retorno de envases que ya está probado con éxito en otros países de nuestro entorno. 

Precisamos de hechos y no palabras, y que cada uno haga su parte. Como consumidores podemos hacer cambios a nivel individual, pero a nivel político es necesario legislar para imponer medidas de reducción y a nivel empresarial, es preciso un cambio en el sistema de producción de envases y plástico de un solo uso. Y eso solo para empezar, porque de lo que hay que hablar es de cómo reducir las casi 400 millones de toneladas de plástico que se producen anualmente, de las cuales unos 8 millones llegan todos los años al mar.

Es necesario ya un nuevo marco jurídico que regule de forma sostenible la pesca profesional y la deportiva, en base a criterios científico-técnicos y no en base a las presiones de los lobbys de turno. Y, como no, que se financien investigaciones independientes con dinero público a través de concursos públicos, según criterios de rendimiento y méritos objetivos. 

Y no, el marketing no nos va a sacar de la situación en la nos ha metido, así que aunque nos lo pinten de verde, es eso, solo greenwashing.

Asociación Medioambiental Latitud Azul